Quedar por primera vez con alguien que has conocido por internet es de lo más normal, y casi siempre sale bien. Estas diez precauciones son sencillas, no estropean la cita y te dejan concentrarte en lo que importa: ver si esa persona te gusta.
Hay una idea que conviene desmontar antes de empezar: tomar precauciones no significa ir a la cita con miedo. Significa exactamente lo contrario. Cuando tienes resueltas cuatro cosas básicas —dónde quedas, cómo vuelves, quién lo sabe— puedes olvidarte de todo eso y dedicarte a la conversación.
Conocerse por internet no es más peligroso que conocerse en cualquier otro sitio. La diferencia es que llegas con menos referencias: no tenéis amigas en común que respondan por ella, no la has visto moverse en su entorno. Eso se compensa con sentido común, no con desconfianza.
Si quieres el panorama completo, tenemos reunidos todos los consejos de seguridad para citas online en una guía aparte. Aquí vamos a lo práctico: las diez medidas que conviene tener en cuenta antes de salir por la puerta.
10 precauciones para una primera cita segura
1. Habla el tiempo suficiente antes de quedar
No existe un número mágico de días ni de mensajes. Lo que importa es que hayáis hablado lo bastante como para que te hagas una idea de quién es y de si lo que cuenta se sostiene. Si notas contradicciones, evasivas constantes o que la historia va cambiando, merece la pena esperar.
Tampoco conviene el extremo opuesto: alargar el chat durante meses hace que lleguéis a la cita con una imagen idealizada la una de la otra y que la realidad decepcione sin culpa de nadie. Si algo del perfil no te cuadra, repasa las señales que explicamos en cómo detectar perfiles falsos en una web de citas antes de dar el paso.
2. Elige un lugar público
Una cafetería, una terraza, un restaurante, un paseo por una zona con gente. Cualquier sitio donde haya más personas alrededor y donde puedas levantarte e irte sin más trámite.
Para una primera cita, deja fuera los domicilios particulares —el tuyo y el suyo— y también los planes que te dejan sin salida fácil: una excursión al campo, un trayecto largo en su coche, una casa rural. No porque vaya a pasar nada, sino porque la segunda cita es igual de buena para eso y no cuesta nada esperar.
3. Cuéntale a alguien de confianza dónde estarás
Un mensaje a una amiga, a tu hermana o a quien te apetezca: dónde has quedado, con quién y a qué hora calculas volver. Treinta segundos. Si además quieres, podéis quedar en que le escribes al llegar a casa.
No hay que montar un operativo ni compartir la ubicación en tiempo real si no te apetece. Es lo mismo que haces cuando viajas sola: alguien sabe por dónde andas.
4. Organiza tu propio transporte
Llega por tu cuenta y vuelve por tu cuenta. Es, probablemente, la precaución que más independencia te da: si la cita va fenomenal, no pierdes nada; si se tuerce o simplemente te apetece irte antes, no dependes de que alguien te lleve.
Evita también que te recoja en tu casa en la primera cita, aunque te lo ofrezca con la mejor intención: es dar tu dirección a alguien a quien todavía no conoces.
5. Protege inicialmente determinados datos personales
No se trata de ser misteriosa, sino de dosificar. Hay información que no hace falta compartir en el primer encuentro: tu dirección exacta, datos bancarios o financieros, documentos, contraseñas, detalles que permitan acceder a tus cuentas o información sensible sobre tu familia.
Contar a qué te dedicas o en qué zona vives es perfectamente normal. Lo que no hace falta es el número de portal el primer día.
6. Controla tu consumo de alcohol
Sin moralinas: si te apetece tomar algo, tómalo. La cuestión es práctica. El alcohol afecta a tu capacidad de leer una situación y de decidir con claridad, y en una primera cita con alguien a quien no conoces eso importa más de lo habitual.
Lo razonable es quedarte en un punto en el que sigas sintiéndote dueña de la situación. Y, como en cualquier sitio, no pierdas de vista tu bebida.
7. Mantén el móvil disponible
Sal con batería suficiente, o con un cargador portátil si la cita va para largo. No es por estar pendiente del teléfono durante la cita —eso más bien la estropea—, sino por poder llamar, pedir un taxi o avisar a alguien si lo necesitas.
8. No ignores una situación que te hace sentir incómoda
Si algo no te encaja, hazle caso. No porque la intuición sea infalible, que no lo es, sino porque no necesitas tener razón para decidir que no quieres seguir ahí.
Lo que suele fallar no es detectar la incomodidad, sino darse permiso para actuar. Muchas mujeres aguantan una cita entera por no parecer maleducadas. La educación no te obliga a quedarte en un sitio donde no estás a gusto.
9. Mantén tus límites
Una cita no crea ninguna obligación. Ni un beso, ni acompañarla a casa, ni alargar el plan si tú ya tenías claro a qué hora querías volver. Que haya ido bien, que haya pagado ella o que os lo hayáis pasado estupendamente no cambia nada de esto.
Y al revés: si alguien se toma a mal un límite, acabas de obtener una información muy valiosa sobre esa persona en muy poco tiempo.
10. Si algo no encaja, puedes marcharte
En cualquier momento y sin justificarte. «Me tengo que ir» es una frase completa. No hace falta inventar una excusa elaborada, ni esperar a que termine el café, ni que haya pasado algo lo bastante grave como para «merecer» irse.
Si prefieres no hacerlo sola, llama a alguien de confianza o díselo al personal del local: en bares y restaurantes están más acostumbrados a esto de lo que crees.
No necesitas una razón de peso para marcharte. Que no te apetezca seguir ya es razón suficiente.
¿Qué señales justificarían terminar una primera cita?
Sin dramatizar: la mayoría de las primeras citas que no funcionan simplemente son aburridas. Pero hay situaciones en las que lo sensato es dar por terminada la cita en ese mismo momento:
- Que te presione para cambiar de plan o de lugar en contra de lo acordado, sobre todo si es hacia un sitio más apartado o privado.
- Que insista en algo que ya le has dicho que no quieres, una y otra vez.
- Que se ponga agresiva, hostil o despectiva, contigo o con el personal del sitio.
- Que su versión en persona contradiga de forma gruesa lo que te había contado.
- Que aparezca cualquier petición de dinero, por pequeña que sea.
- Que intente separarte de la gente o que te resulte difícil marcharte.
- Que notes que tu bebida o tu estado no son normales.
Ninguna de estas cosas requiere que lo discutas ni que la convenzas de nada. Te vas, y ya está.
Seguridad y disfrutar de la cita son compatibles
Todo lo anterior ocupa cinco minutos de preparación y luego desaparece. Una vez que has elegido un sitio con gente, has avisado a alguien y sabes cómo vuelves, ya puedes olvidarte y centrarte en lo que de verdad querías: ver si esa persona te gusta.
Si lo que te preocupa ahora es de qué hablar, dónde quedar o cómo romper el hielo, eso lo tenemos en otro sitio: hemos reunido unas cuantas ideas para una primera cita entre mujeres que van justo de eso.
Después de la primera cita
Cuando llegues a casa, date un rato para pensar con calma cómo te has sentido. Más allá de si hubo atracción, merece la pena mirar si te trató con respeto, si la conversación fue de dos y si te apetece repetir.
Y si lo que quieres es saber si hubo conexión de verdad, tenemos un artículo dedicado a las señales de que existe química en una cita.
